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50°F / 10°C (Nubes Pasajeras. Fresco.)
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La tradición de ciudad balneario se remonta en Santander a mediados del siglo XIX, cuando se pusieron de moda los baños de ola y se construyeron en el Sardinero las primeras infraestructuras (hoteles, casas de alquiler, acondicionamiento de playas y accesos, etc.). A principios del siglo XX, las estancias veraniegas del rey Alfonso XIII y su corte supusieron el espaldarazo definitivo para que la capital cántabra se convirtiera en una referencia imprescindible en el veraneo peninsular.
En la actualidad, Santander cuenta con una variada oferta de alojamientos, capaz de adaptarse a la mayoría de los bolsillos. En general, los hoteles ubicados en la zona de playas se caracterizan por sus modernas instalaciones y su buen equipamiento, aunque sus tarifas son altas. Sin embargo, distribuidas por todo el término municipal existen una serie de alternativas más asequibles que, en conjunto, ofrecen un abanico de posibilidades casi ilimitado.
Por su propia morfología -muy alargada, adaptándose a la bahía- podemos diferenciar dos zonas independientes y bien definidas. Por un lado, la parte occidental donde está el núcleo histórico y donde se desarrolla la vida comercial y de negocios. Por otro, la parte oriental, en torno al Sardinero, donde se encuentra la zona de playas y una importante concentración de hoteles.
El único hotel que existe de cinco estrellas es el Real. Situado en una zona privilegiada (en el entorno de la avenida de la Reina Victoria, uno de los paseos marítimos más espectaculares de la costa norte española y zona residencial exquisita), es el lugar ideal si lo que buscas es tranquilidad, rodeado de lujo y confort, y con magníficas vistas sobre la bahía.
En el Sardinero tienes una serie de hoteles de cuatro estrellas, donde el equipamiento ofrecido es de muy alto nivel: el Hoyuela (junto al Gran Casino), el Palacio del Mar (con sus amplias y luminosas suites), el Rhin (a escasos metros de la Primera Playa ) o el Santemar (el de mayor capacidad).
Al pie de la Segunda Playa, dominando la ensenada del Sardinero, puedes hospedarte en dos hoteles de tres estrellas: el Chiqui y el Hotel María Isabel. En la plaza de Italia -con Piquío y el Casino a tiro de piedra- se encuentra un clásico de la hostelería cántabra: el Sardinero. También en esta zona existen dos hoteles apartamentos, si ésta es la opción que más te interesa: Don Carlos y Rhin Victoria. Si prefieres alojarte en el centro, puedes optar por el hotel Bahía, un cuatro estrellas situado junto a la catedral, con magnífico equipamiento; el Castelar, pegado a Puerto Chico y al Palacio de Festivales, con su exclusiva instalación de termas marinas; el Central, situado junto a la plaza Pombo; o el NH Ciudad de Santander.
Cerca del Barrio Pesquero tienes cuatro hoteles más económicos: México, Piñamar, Alisas y San Glorio II. Si deseas ofertas más asequibles, tienes más de una treintena de hostales y pensiones de una y dos estrellas, distribuidos por todo el casco urbano. Además, existe la posibilidad de alojarte en cámpings. Hay uno en la zona de la playa de Mataleñas (Cabo Mayor), y otro en la localidad de San Román de la Llanilla (Virgen del Mar).
Por último, no debes descartar la opción del turismo rural. En localidades cercanas hay una serie de establecimientos ubicados en casas rehabilitadas respetando las formas constructivas de la zona, donde puedes disfrutar de una estancia inolvidable, combinando ambiente rural, tranquilidad y cercanía de playas. Hacia el este, en el término de Ribamontán al Mar, tienes la Casona de las Cinco Calderas, la Posada El Solar (ambas en Galizano) y la Posada de Langre, esta última cerca de su espectacular playa. Hacia el oeste, en la costa central cántabra, está la Posada Tresvalle, en el municipio de Santillana del Mar.
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